jueves, 9 de agosto de 2012

Ürye






Cada quinientos años nace en Oroxa, el país más antiguo de los 27 que componen el inframundo), un anfibio nocturno con cualidades para llegar a ser, con mucho entrenamiento, un verdadero espadachín de élite.

Ürye es uno de ellos, y hasta hace poco gozaba de una vida relativamente relajada. Digo relativamente porque desde aquel oscuro día, cuando seis extraños encapuchados irrumpieron en su casa y asesinaron a su madre ante sus ojos, no ha vuelto a conciliar el sueño.  En aquel momento se encontraba completamente desarmado y fue inmovilizado por tres de aquellos encapuchados, los cuales le obligaron a presenciar la trágica escena. El destino de multitud de almas había pasado por sus manos, pero aquello fue diferente…

Y es que por aquellos entonces su oficio era el de sicario de élite. Su rango era de los más elevados, y su maestría sin igual era más que conocida por todo el colectivo.

Empezó como ladrón de poca monta, siempre en busca de dinero, al principio por supervivencia y para mantener a su familia, pero más adelante hicieron acto de presencia el poder y la fama… pero… ¿y la conciencia y la moral?...

Hasta aquel día Ürye  no se  había puesto en el lugar de aquellas pobres (y no tan pobres) familias a las que había dado el punto y final a orden de sus superiores. Pero ahora sus sentimientos son como un remolino sin control, el deseo de venganza atenta a aquello que él mismo representa, un asesino a sueldo. También pensó que podría ser fruto de la envidia, que como bien se sabe es el adversario de los más afortunados.

Un impulso primigenio le empujó a abandonar la ciudad de Arnio, y se dirigió rumbo al bosque de los druidas, muy al norte del país. Necesita ordenar sus pensamientos y emociones, y su instinto se mueve en busca de respuestas…

Ürye tiene una complexión atlética, pesa unos 75 kg, mide 1’70, su piel es morada y viscosamente anfibia, y el color de sus ojos es dorado. Sus ojos anfibios le permiten ver con claridad bajo cualquier elemento líquido, el arma con la que gana su sueldo es un florete, y cuenta con un poderoso brazo astado que a modo de escudo le protege del más duro de los golpes. En caso de escapada, unas válvulas especiales que tiene en la cabeza le permiten generar una espesa capa de humo, y un cinturón especial con tres botones verdes, que lleva siempre consigo, le vale para calcular distancias y cerciorarse de que se encuentra fuera de peligro.

Además del entrenamiento, en sus ratos libres Ürye goza escuchando música clásica, especialmente las piezas de clavicordio, mientras se refresca bebiendo un combinado especial de moco de murciélago azul con hielo picante. También disfruta mucho modelando figuras con arcilla verde. Cuando era pequeño hacia tantas que su madre tenía que regalarlas para que la casa no se llenara…


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1 comentario:

  1. Ürye, el espadachín del inframundo, versión reptiliana y anfibia.

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