jueves, 13 de enero de 2011

Barbacana y el Pirata Barbanegra (en construcción)

Poco se sabe de cierto sobre la vida de Charles, el mago motero del Kaos más conocido por otro nombre (hijo del conocido y temible capitán Barbanegra) que falleció en cuerpo entre los jugos gástricos de uno de los abundantes pulpos aerostáticos de cinco tentáculos que comandaba su malvado padre. Los rumores acerca de su vida son muy abundantes y en muchas ocasiones contradictorios...

Se refieren a él como "Barbacana", y se dice que por donde surca su espíritu, siempre deja una profunda huella salina. Su fama como mago motero del Kaos la cobró después de muerto, cuando pudo realmente consagrar su vida a su verdadera pasión por los crustáceos, cuyo vínculo fue siempre permanente y muy poderoso (ahora más que nunca).

Los violines cefalópodos huevofritangas gallináceos (aberraciones naturales creadas por el propio Barbanegra), son similares a tales instrumentos de viento, pero con 4 tentáculos, una base gelatinosa achatada de tono blanquecido, cuya superficie porosa dispara pequeños huevos de los que nacen diminutas gallinas con branquias y aletas de tiburón. Estos seres, fieles sirvientes de Barbanegra, le hicieron en vida una existencia imposible al pequeño Charles.

Los comienzos de esta historia se remontan al año 1.715, quizás 16 o 17, en plena edad de oro de la piratería, cuando Eduard Teach, más conocido como capitán Barbanegra, bromeando y bebiendo licor con sus filibusteros tras el abordaje de otro barco mercante, alzó al aire su pistola, presionó el gatillo y... una cabeza de loro kakapo verdeazulada cayó junto a sus pies (cosa que extrañó a Barbanegra, ya que conocía bien a los kakapos y sabía que eran torpes e incapaces de volar); el cangrejo violinista favorito de su hijo Charles (amante de la naturaleza, que más adelante sería apodado Barbacana por la precocidad canosa de su barba), que se arrastraba por allí en aquel momento, contempló todo aquel macabro espectáculo. Barbanegra se percató y sin dudarlo le propinó al pequeño crustáceo una generosa patada que le dirigió en bombeada trayectoria hacia el mar azul. Barbanegra era un amante de los moluscos, pero siempre sintió cierta aversión por los crustáceos, y en especial por los amigos de su hijo.

Como veremos en el transcurso de esta historia, la relación entre Barbanegra y su hijo Barbacana no fue nunca demasiado prometedora, ya desde sus más tiernos inicios. El pulpo aerostático que de cinco tentáculos, creado por Barbanegra mediante jugo de iguana y pólvora de la más alta calidad, es un ser hermitaño, que suele esconderse en gigantescos cráneos de jabalíes marinos turbulentos jaspeados. Una aparente herida marca la faz de estos terribles moluscos, pero con estos seres nada es lo que parece, y en realidad esta aparente herida (de disposición aleatoria en cada individuo) es una letal boca camuflada, cubierta de miles de afilados dientes inyectores de veneno. La relación entre Barbanegra y estas deformidades con tentáculos es tan estrecha, que a menudo juegan juntos en la bodega a los bolos con cabezas de jíbaros embadurnadas con resina endurecida adaptada a una forma circular.



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