lunes, 18 de enero de 2010

Sataros el nigromante



Hace 500 años, en un planeta solitario, virgen, estrelló un enorme cuerpo celeste que expandió energía vital por todo el radio. De aquí, en forma de energía, fueron surgiendo, según la sintonía trascendental, radiaciones diferentes que originaron distintas razas: los Urbaks nocturnos, Makaradanes verdes, Electromofos, Armatripks colosales, Cofleidanes… Pero la raza más poderosa fue una, situada en el interior de una especie de cueva subterránea inmensa, más parecido a unas cavernas, repletas de estalactitas y estalagmitas. Esta raza se denominó Makarachoid. Los Makarachoid tienen el rostro similar a un búho, pero más alargado, como el de un delfín plateado. Por delante de la cabeza presenta unas escamas, que le dan un toque frío y misterioso, sus orejas son alargadas y doradas, sugiriendo sabiduría y conocimiento. El cuello y la parte lateral de la cabeza se encuentra desnuda y brillante como la de un delfín. Sus ojos son verdosos y brillantes. En vez de pies poseen unas garras parecidas a las de una cría de gato montés o un tigre. Sus piernas son similares a las de un licántropo. Las manos son similares a las de un humano, pero con unos dedos más alargados. Su estatura normal es de 1,50 m, prefieren la vida nocturna, son seres silenciosos, pacíficos, pero muy valientes, pudiendo resultar realmente feroces si se les provoca. Confían mucho en su instinto, son veloces, con una visión muy aguda, y son capaces de dominar tanto la magia negra como la blanca, aunque ellos desconocen la magia blanca. Bueno, en realidad la desconocían hasta que Sátaros, un Makarachoid nigromante de profesión, reconocido en Greïm por su contribución y preocupación por el bienestar del planeta.

Sataros fue uno de los primeros en nacer en Greim, cuenta ya con 450 años, y a temprana edad, con ayuda de otros Makarachoids, comenzó a erigir una gran polis en el interior de las cavernas, con fuertes columnas helicoidales como base. Esta polis, de la que Sataros fue fundador, se bautizó con el nombre de Orghus-Lhae, en honor a este Dios, el dios de la vida eterna, muy venerado por los Makarachoids, los cuales le sirven culto. Sataros se construyó en el centro de esta ciudad un gran laboratorio, con aspecto de castillo, para practicar allí la magia oscura con buenos fines para su planeta.

El poder del nigromante Sataros radica más en la magia que en la fuerza. Nació con una extraña marca en su mano izquierda, que representa el poder de la luna, de la oscuridad. Es un rasgo característico en todos los Makarachoids que nacen con el Don del nigromante. Se vale más de sus poderes mágicos y la alquimia. Físicamente presenta una estructura ectomórfica. Su expresión es a veces adusta, a veces benigna. Está acostumbrado a los viajes largos y duros, y a haber estado muchos años encorvado sobre los libros. Tiene mucha resistencia, poca grasa y una poderosa musculatura que esconde bajo una túnica. Presenta en muchas ocasiones un aspecto pensativo, pues miles de ideas le circulan por la cabeza. Su mirada es dura y penetrante. También a veces lo puedes encontrar de buen humor, riéndose con los ojos entrecerrados. Camina con la cabeza algo avanzada, inquisitiva, con los hombros encorvados en actitud normal. Pero cuando tiene que ordenar algo, muestra una postura de autoridad y poder para imponer. Este aspecto disimula la fuerza y agilidad que puede llegar a tener, aunque lo que le da más fortaleza es su inmensa fuerza interior. Es paciente, solitario, empático, misterioso, más de acción que de palabras, pero le gusta a veces charlar son su gente y aprender de ellos. Aunque sabe mucho, no se considera superior a los demás, simplemente diferente después del incidente. En la soledad tiende a alejarse de su mundo y penetrar mediante la meditación en otro estado superior, que le ayuda a conocerse mejor a sí mismo.

Su gran popularidad, se debe en gran parte a como ha empleado sus conocimientos de nigromancia para el beneficio de Greïm. Domina artes oscuras y conocimientos arcanos, puede resucitar muertos a los que encarga distintas tareas con fines productivos.

Después del incidente, que pagó a buen precio, adquirió una sorprendente habilidad que oculta. Es capaz de sentir y sintonizar con la energía del mundo, y recordar luego las sintonizaciones. A través de una sorprendente concentración puede transportarse a los focos con los que sintoniza. Esto le facilita el desplazamiento por todo su planeta. Siempre procura que no lo descubran, pues su instinto le dice que esta habilidad la debe ocultar, y el confía mucho en su instinto.

Todo sucedió un gélido día invernal, por la noche, en el centro de la plaza mayor de Orghus-Lhae. Sátaros estaba solo, y consiguió transformar a través de varias combinaciones, unos fluidos verdes y morados en un gas oscuro de aspecto chispeante, añadiendo dentro de un gran recipiente, todo tipo de elementos. Sataros pensaba que este gas era la solución a la mortalidad del planeta, pero estaba muy equivocado. Una vez terminadas las combinaciones, cerró el recipiente durante unos días…

En cuanto abrió el recipiente en el que se encontraba el gas encerrado, este comenzó a expandirse y crear destrucción a su paso. Para evitar la destrucción de su planeta, por el cual su vida daría si fuera necesario, conjuró un contrahechizo que provocó el retraimiento del gas hacia el cuerpo de Sátaros. Este lo absorbió completamente. Penetró en su cuerpo y su alma, y Sataros estuvo entre la vida y la muerte. De su plateado rostro emergieron unos destellos más luminosos, y se libró de la muerte al liberarse de su interior el poder del sol, que llevaba consigo encarcelado. En su palma derecha, a raíz de este gas, se dibujó el símbolo solar del poder de la luz.

Este incidente resultó ser una gran desgracia, ya que un Makarachoid con el poder de la luz necesita alimentarse de energía vital para sobrevivir. Antes le bastaba con energía mortal, de la que Greïm es una fuente inagotable.

En Greïm existe energía vital, pero es muy escasa y el consumo de esta rompería con el equilibrio del planeta. Sátaros es el encargado de establecer este equilibrio, pero su mutación con el gas le hace consumir energía vital involuntariamente. Si Sataros no quiere acabar con su planeta, debe marcharse de él hasta que encuentre con una solución. Sataros hace responsable del equilibrio de Greïm a un Makarachoid del que confía, y desaparece de Greïm. Antes de marcharse, se dio una vuelta por sus tierras, montado en su kanadrios alado, para informar a sus gentes de su situación.

En su búsqueda se topa con el planeta tierra, y conoce a una sacerdotisa con la que entabla mucha amistad. Sataros le cuenta poco a poco todo lo que le ha ocurrido y cual es su problema. Ella le muestra el planeta tierra del año 3000 y le cuenta que una antigua profecía dice que existe un manantial, llamado el manantial de la eternidad, que quizás seria la solución a su problema, pues es fuente inagotable de energía vital. Lo positivo es que en la tierra, la energía blanca o de la luz está mucho más desarrollada que en el planeta de Sátaros, y la sacerdotisa hará todo lo posible por ralentizar ese ansia de energía que siente el cuerpo de Sátaros, mientras este entrega cuerpo y alma a la búsqueda del preciado manantial. Para no consumir la energía vital de la tierra, Sátaros todos los días se reúne en un templo con varios sacerdotes. Estos provocan en Sátaros la energía vital que necesita al día. Sátaros podría mantenerse con vida así, pero su intención no es la de quedarse en la tierra. Esto es algo provisional hasta que encuentre el manantial, que le proporcionará la inmortalidad espiritual, pues físicamente sí es mortal. Su intención es volver a su planeta cuanto antes.

Mientras Sataros permanece en la tierra, las cosas en Greïm han empezado a desmoronarse, al subírsele demasiado el poder al Makarachoid al que Sataros confió el control y equilibro del planeta. Cada vez se está volviendo más perverso y esto conllevará a futuras repercusiones.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

No hay comentarios:

Publicar un comentario