lunes, 18 de enero de 2010

Mundo de grafito y papel (en proceso)

Lápices y libretas nunca han tenido una relación muy estable (¡¡¡haihaihai, que me haces daño con la punta¡¡¡, etc). Aunque hay que reconocer que sus personalidades son harto complejas y diferentes. El lápiz atribuye la cultura a la libreta, pero hay "cultura" y cultura. Algunos tatúan, otros escriben tosca información intelectual, y hay algunos, cada vez más escasos, que dotan al papel de refinada sensibilidad poética y natural. Este es el caso de HBickspeare, un lápiz del siglo de grafito, que se enamoró perdidamente de una bella y rosada libreta de tapa dura. Pero era un amor imposible, pues como siempre, su familia de libretas y cuadernillos no toleraba una relación entre un lapiz y una libreta. Todas las noches, HBickspeare, que era el lápiz favorito de Arcadius, un famoso dibujante de cómics, escribia un poema de amor a la libreta. Una de aquellas noches, el dibujante lo descubrió haciendo algo nunca antes visto, en aquella papeleria...

*Arcadius podria intentar ayudar a HBickspeare, y podriamos incluir a un nuevo personaje, que seria el de una goma que tendrá celos de HBickspeare...

Y Arcadius, que por su trabajo no tenía un duro en el bolsillo, seguía yendo todos los días a la papelería de Helena, mujer cruel y hermosa que adoraba manipular a los hombres y seducirlos para reirse de ellos. Cuando los había destrozado física y moralmente los convertía en dentadura postiza. El motivo de tan extraña afición venía de un terrible trauma infantil que le sobrevino al hablar más de 15 horas seguidas con un orangután albino sobre patines que sabía 15 idiomas.

El caso es que Arcadius, a su manera adoraba a esa malvada mujer. Su odio era tan fuerte que sin darse cuenta se fue obsesionando con ella y las pocas dulzuras que le encontraba se iban tornando ilusiones. Pasaba a diario por su tienda ¿Tan acorazada estaba aquella mujer?¿Tan capaz de mal era? Cada sonrisa, cada pequeño gesto de candor que se filtraba entre las grietas de su máscara de maldad iban aumentando en el recuerdo de Arcadius.

Arcadius probaba lapices, boligrafos, gomas, papeles...etc...Sin gastar un sólo duro. Sólo haciendo pruebas. Le gustaba aquel color rojo y el rictus de odio contenido que se perfilaba en los labios de Helena. La papelería era 24 horas y estaba en la zona más chunga de Ruzafa. Una noche, mientras Helena fornicaba en la trastienda con algún pobre diablo cargado de pasta, Arcadius seguía registrando las estanterías de la tienda como frenético. Allí estaba el mundo de alcantarilla que sintonizaba con su alma podrida.

De repente vió un bolígrafo escribiendo sólo. Sobre una libreta de tapas rosas.
Su sorpresa le obligó a esa sensación de estar viviendo un sueño por la que todos hemos pasado alguna vez. Esa que nos asalta cuando la realidad no se ajusta a nuestras ideas. A lo que creemos posible. Entonces todo vuelve a ser sueño y nos quedamos sólos con nuestra existencia. Como cuando acabamos de nacer o estamos a punto de morir.

Además, se cagó encima y le salió un moco en forma de central nuclear de la fosa nasal izquierda. A 15 m/s. en dirección suroeste.

Leyó en la libreta:

Vida, cuando acaricio tu blanca piel y recorro los deseos de tu alma pura, viajo al horizonte... Alli vuelan libres los deseos invisibles que me prometes con tu cuerpo. Tu corazón de celulosa es el metrónomo de mi ser, mi ritmo, mi baile cargado de presentimientos. Eres plana, lo sé. Rígida e inflamable también, pero me corre la tinta por las venas contigo más que con ninguna otra libreta en el mundo. Te quiero, guarra.
Nada quiero más que manchar tu blanca inocencia con mis corridas de color negro. No vivo para nada más.

Asombrado, el dibujante cogió la libreta y el boli y se marchó de la papelería a toda velocidad...

¿Qué haría con todo esto?

Se le pasó por la cabeza plagiar los sentimientos de Hbickspeare para crear un nuevo comic. Se metió un dedo en la nariz, se sacó un moco, y se puso a hablar con el. A el moco le pareció una idea muy traicionera, sobretodo a la intimidad del sentimental lapiz.

Moco: Arcadius, no me parece muy buena idea. Yo puedo ayudarte si estás falto de inspiración. Que pasa, ¿hay algun ente femenino en tu enrevesada materia gris, que no te deja centrarte en tu trabajo?. Debe serlo, porque ayer viajé por tu mente y prefiero no decirte lo que me encontré, aparte de dos tomates follando sin parar mientras un escorpión africano tocaba una melodia de Mozart. Yo puedo volar. Hablaré con las gaviotas, las cigüeñas, los buhos, e incluso con las estrellas para traerte material interesante para tu próxima obra. Soy muy bueno haciéndote este favor, ya que aquel moco que mataste al salir disparado a 15 m/s era mi primo, pero bueno, era un poco gilipollas.

Lo que no sabia Arcadius es que Helena, además de puta, era una verdadera bruja. En su cuarto especial siempre era de noche. Ya que uno de aquellos dias agarró la noche por el pescuezo y la introdujo en un asqueroso recipiente lleno de arañas muertas. Luego la hirvió a fuego lento y preparó una infusión que derramó por aquel misterioso cuarto...

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

No hay comentarios:

Publicar un comentario