martes, 26 de enero de 2010

El Makapinóptero


Los riscos de albóndiga son el lugar ideal para la incubación de los Makapinópteros. Seres cuadrúpedos, de pulida y esbelta efigie, raudos y veloces tanto en tierra como en cielo. Sus alas redondeadas y holgadas le permiten planear y recorrer largas distancias con el mínimo gasto energético. Se alimenta exclusivamente de kiwi gaseoso, y su sistema de detección está especialmente diseñado para localizarlos sin grandes problemas y gran precisión, por medio de una especie de combinación entre el olfato y la ecolocalización. La estación perfecta para que los huevos crezcan sanos y radiantes es en Carlotavera, ya que en esta época son muy frecuentes las lluvias de jugo de carlota, que les aporta un alto nivel de caroteno. También es el periodo en que las amebas gusantinas emigran, pues la carlota corroe su delicada piel. En ocasiones llueven trozos de apio, o graniza coliflor filosófica. Entonces pueden deformarse los huevos de los Makapinóteros, para bien o para mal. Siempre suponen un riesgos estos cambios de temporal, pues pueden contribuir a potenciar ciertas habilidades o bien disminuirlas. El Makapinóptero tiene una magnífica esperanza de vida, que sobrepasa los 300 años. Son criaturas pacíficas y muy dúctiles a su domesticación. Excelentes monturas que emplean los mercaderes de Puebloalto para conseguir los alimentos de la más excelsa calidad, cosa nada fácil porque siempre se encuentran en los ángulos más inaccesibles.

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