miércoles, 27 de enero de 2010

Ranita de San Antón

Es una ranita alargada, de cabeza ancha y dedos terminados en discos adhesivos. A lo largo de cada flanco corre una línea lateral negra bordeada de blanco. La piel es lisa y de un verde hierba en el dorso, mientras que el vientre resulta ligeramente granuloso y de un gris pálido. En la garganta el macho posee un saco vocal que se hincha y adopta la forma de una vejiga cuando croa.

Se encuentra en las zonas templadas de Europa y Asia, así como en el nordeste de África. Sus lugares preferidos son los parajes húmedos cubiertos de vegetación exuberante. Si al principio de la primavera permanece en las proximidades del agua, en verano y otoño prefiere instalarse en los arbustos y en los árboles, ya que puede trepar ágilmente gracias a los discos adhesivos de sus dedos. Es totalmente invisible entre el follaje, pues tiene la propiedad de cambiar rápidamente de color pasando del verde al gris e incluso al pardo. Se alimenta de arañas y pequeños insectos. El acoplamiento tiene lugar en primavera, y las hembras ponen los huevos en racimos. Después de la metamorfosis, las ranitas miden 15-20 mm. de longitud.

En el sur de Europa se puede encontrar la Ranita meridional miditerránea (Hyla meridionalis), pariente próximo de la Ranita de San Antonio, pero que no presenta las rayas oscuras en los flancos.

Prueba Alien digitalizado



Los Sredavni



















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martes, 26 de enero de 2010

MIS PRIMEROS BOCETOS









































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Universo transitorio

Las espigas del Universo forman cadenas hiperbóreas que zozobran al paso de los colibrís biónicos, con nanobots cs4 incorporados. Dichos elementos están programados para apoderarse de la fortaleza galáctica de los abuelitos musicales, natales de la ciudad del musgo fugaz. Esta ciudad se erige en la cima de unas turbulentas conglomeraciones reversibles, veleidosas, cambiantes de estado según el humor, la armonía, la musicalidad que rige dicha ciudad. Fuente de vida y muerte, como la vida de los gusanos de las piñas del bosque de la peonza. Cientos de abuelitos musicales son regulados por los colibrís del equilibrio, pero en ningún momento han logrado apoderarse de la fortaleza galáctica. Los sabios dicen que cuando llegue ese dia, surgirá una nueva especie fruto de las relaciones de los colibrís con las prisioneras musicales, que devorará sin piedad todo lo que se encuentre a su paso, hasta que solo quede uno de ellos con vida, el cual fructificará una semilla diáfana que crecerá verticalmente y se ramificará en corrientes de energía

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El alien merodeador

Con sobre un metro y medio de altura y unos tres de largo, es un individuo digno a tener en cuenta. Comúnmente le llaman aliens merodeadores, aunque en realidad son un híbrido de artrópodo y reptil del pleistoceno. Habitan en brezales, bosques espesos, páramos y en ocasiones oscuros cementerios, en especial los del norte de Europa, y su principal alimento es el robellón afligido, que se nutre de las almas de los muertos. Estos robellones son muy difíciles de encontrar ya que se ocultan bajo la húmeda tierra empleando sus hifas cavadoras como herramienta. En caso de no encontrar suficientes robellones, buscan otro sustento como las entrañas de los negros cuervos, entre otros. Su dentadura es muy poderosa, compuesta por tres o cuatro filas de dientes, tipo trituradora. Pero ante algo nuevo, sin olvidar su gran fortaleza (se encuentran acorazados por un asombroso caparazón quitinoso con placas, perfectamente articulado), son exhaustivamente desconfiados, recelosos y cautos, examinando cuidadosamente la situación antes de emprender cualquier acción o decisión importante. Su vida es solitaria cuando el tiempo acompaña, pero se unen formando grandes manadas muy bien organizadas en épocas más complicadas, trabajando en equipo por un interés común de supervivencia. Se desconoce su esperanza de vida, pero sí se sabe que son capaces de regenerar gran parte de sus extremidades y de resistir largos periodos sin ningún alimento, debido a un metabolismo muy bajo. También poseen una especial sensibilidad para detectar la temperatura y las vibraciones de la tierra. Rehúyen el tráfico, las poblaciones humanas y los grupos de gente, son maestros del camuflaje y perfectos escamoteadores. Comparten una particular simbiosis con las tarántulas, ya que estos despiden un olor especial que atrae a los insectos de los cuales estas se alimentan. Ellas a cambio ofrecen su excremento, el cual crea una reacción química con la superficie de su cuerpo, generando un calor que acelerando su metabolismo cuando hace frío, y haciéndolo mucho más eficaz para la caza.

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La bestia selenita


La fulgurante bestia selenita de cabeza oblonga, dispone de unas eficaces antenas detectoras de vibraciones lunares producidas por cráteres e irregularidades acentuadas. El metal líquido es muy profuso en los cráteres, y compone el principal alimento de esta bestia, que se desplaza a brincos de fisura en fisura. No solo porque allí pueden encontrar su principal (aunque no el único) medio de subsistencia, sino también para poder ocultarse en caso de peligro, ya que la sangre de la bestia selenita es muy preciada por sus propiedades curativas, y los humanos lo saben. Las antenas de este animal tambien le sirven para crear campos de gravedad, capaces de crear óbices, obstáculos, generalmente a pequeñas presas, facilitándole su captura. La piel de este ser se mimetiza completamente con su entorno, convirtiéndolo en una especia muy apta para la supervivencia.

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El Makapinóptero


Los riscos de albóndiga son el lugar ideal para la incubación de los Makapinópteros. Seres cuadrúpedos, de pulida y esbelta efigie, raudos y veloces tanto en tierra como en cielo. Sus alas redondeadas y holgadas le permiten planear y recorrer largas distancias con el mínimo gasto energético. Se alimenta exclusivamente de kiwi gaseoso, y su sistema de detección está especialmente diseñado para localizarlos sin grandes problemas y gran precisión, por medio de una especie de combinación entre el olfato y la ecolocalización. La estación perfecta para que los huevos crezcan sanos y radiantes es en Carlotavera, ya que en esta época son muy frecuentes las lluvias de jugo de carlota, que les aporta un alto nivel de caroteno. También es el periodo en que las amebas gusantinas emigran, pues la carlota corroe su delicada piel. En ocasiones llueven trozos de apio, o graniza coliflor filosófica. Entonces pueden deformarse los huevos de los Makapinóteros, para bien o para mal. Siempre suponen un riesgos estos cambios de temporal, pues pueden contribuir a potenciar ciertas habilidades o bien disminuirlas. El Makapinóptero tiene una magnífica esperanza de vida, que sobrepasa los 300 años. Son criaturas pacíficas y muy dúctiles a su domesticación. Excelentes monturas que emplean los mercaderes de Puebloalto para conseguir los alimentos de la más excelsa calidad, cosa nada fácil porque siempre se encuentran en los ángulos más inaccesibles.

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