jueves, 27 de agosto de 2009

Sombraespora Reptiliano


¡Carámbanos, que helor hacia en aquel recodo fantasmal!, era de noche y buscábamos algún lugar seguro para pernoctar. A nuestro paso, oblongos y laberínticos laviérnagos y abrótanos zullencos de berrugosas excrecencias, expelían al aire una ingente cantidad de execrable y tremebunda miasma que nos obligó a cambiar de derrotero.
Apresuraron el paso, pero yo me quedé atrás contemplando el insólito espectáculo que presenciaban mis ojos. El pestilente olor de las esporas multicolor se disipó a medida que ascendía hacia el calígino horizonte a escalonada velocidad. Un profundo aroma a acíbar inundó mis fosas nasales llenándome completamente de extraña energía cósmica, cuando una grotesca silueta de contingente evanescencia, fue consolidándose a medida que mostraba una apariencia cada vez más amenazadora, dentiaguda, con prénsiles cuchillas amenazadoras y largos miembros dignos del más profundo canguelo.
Este ser, cada vez más definido y acorazado, se erigia sobre las otrora vaporosas y tusígenas esporas umbrías, que me produjeron en aquel hiperbóreo recoleto una inenarrable sensación, tanto aterradora como gozosa.

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